'De mis caminos te conté, y tú me has respondido; enséñame tus estatutos. Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas. De tristeza llora mi alma; fortaléceme conforme a tu palabra. Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley. He escogido el camino de la verdad; he puesto tus ordenanzas delante de mí. Me apego a tus testimonios; Señor, no me avergüences. '
Salmo 119:26-31


El corazón humano olvida rápido. En Isaías, el pueblo se perdió porque olvidó al Señor. En Deuteronomio, Dios pidió que Su Palabra estuviera en las manos, en las puertas y en el corazón para no apartarse. Y en el Nuevo Testamento se nos invita a someter los pensamientos a Cristo (2 Corintios 10:5) y a pensar en lo que es verdadero y bueno (Filipenses 4:8).

Por eso escribo...
Para recordar lo que mi alma tiende a olvidar.
Para volver a la gracia cuando el día pesa.
Para ver a Dios en lo cotidiano.

Este espacio existe para eso:
para traer a la memoria lo verdadero.
Antes escribía para desahogarme, ahora escribo para avivar mi fe, y compartir algunas de las conclusiones que Dios me regala cuando medito en Él.

Bienvenido a un rincón donde cada día empieza con una invitación simple y necesaria:
Hoy recuerda que Dios sigue siendo fiel.


¡Hola! Soy Fabiola Rivera, me encanta tomar fotos, dibujar y escribir de lo que voy aprendiendo.

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